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El jueves por la tarde tuve una conversación/reunión con mi supervisor y mi compañero que me resultó un tanto extraña, ya que derivó en que conocí a alguien con una forma similar de pensar. No conozco a muchos que lo hagan, en general conozco a pocas personas por mi forma de ser, pero si me pusiera a hablar de filosofía de la ciencia tendría la confirmación absoluta de que jamás conoceré a una mujer con la que compartir algo ( de momento tengo una confirmación del 80%, pero lo achaco a errores de muestreo -el autoengaño tiene una importante función biológica-).
Al grano. El origen de esa reunión está en que Nature (posteriormente Science) ha rechazado una publicación que aporta algo novedoso pero que sólo vemos nosotros. Conceptos que llevan perdidos desde los años 40 del siglo pasado (o sea desde hace 60 años) porque nadie les ha dado una vuelta de tuerca necesaria (por ejemplo, todo el mundo conoce el principio de exclusión competitiva enunciado por Gause, pero muy pocas personas se han parado a pensar que, si incluimos el matiz evolutivo, la interpretación es incorrecta*). Durante la conversación, terminó confesando que los biólogos le caen como el culo. Me miró y no pudo evitar la carjacada (¡soy biólogo!). Matizó y dijo que, concretamente, los biólogos teóricos: enuncian sus bases, conocidas, y trabajan en sobre ellas para hacer modelos y luego pasar a los experimentos. Para su sorpresa, porque parece que le puse el dedo en la yaga, le respondí rápidamente… ¿y si sus bases no son correctas?.
Me contó una anécdota sobre una bióloga evolutiva estadounidense que les explicó algo que ellos ya conocían perfectamente, cómo funciona la presión de selección. Mi supervisor parece ser que le hizo la misma pregunta que le hice yo a él: ¿y si sus bases no son correctas? La pregunta que fue respondida de la siguiente manera: esas bases fueron desarrolladas por personas muy inteligentes, así que pensamos que son correctas (tal como me lo explicó, en tono como de ‘no me toque los ovarios que se lo que me hago‘). Coincidencias de la vida, tuve ocasión de asistir al día siguiente a un coloquio sobre evolución en los virus, donde trabajan en base a unos modelos… que resultan ser incorrectos (concretamente asumían la respuesta inmune, lo que les llevó a la conclusión de la extinción del virus). Ibamos tan justos de tiempo que no dió pié a un turno de preguntas, pero estoy intentando averiguar su dirección de correo para ver si puedo intercambiar impresiones.
Volviendo a la charla/reunión, le hablé sobre las posibles formas de evolución enunciadas por Darwin… ‘¿Cómo que posibles? ¡si Darwin dijo que la evolución ocurría de forma progresiva!‘. Me hizo llevarle el libro del origen de las especies, pero como está en español le sacó una copia a las páginas en cuestión donde Darwin dice que ‘es más probable que la evolución ocurra a saltos y no de forma regular’ para consultarlas con un tercero.
¿Hay tanta diferencia entre ciencia y fé? a niveles prácticos parece que no. Se sobreentiende que los científicos sabemos lo que hacemos y, por tanto, se asume como cierto lo que decimos sin pararnos a pensar si lo que decimos está bien dicho o tiene algún matiz que no hemos visto (somos humanos, a veces nos equivocamos e incluso pensamos de forma distinta viendo la misma cosa). Si hay una costumbre que conservo de la tesina es que leo los artículos al completo. También soy algo lento leyendo, lo admito. Siempre que leo alguna idea interesante se me va la cabeza a otro sitio y cuando vuelvo al mundo real, me doy cuenta que he leído tres párrafos. La práctica común, por lo que me enseñaron en la carrera (miento: ¡en una única asignatura!) y posteriormente me recomendó uno de los directores de mi tesina, para agilizar trabajo, es que sólo se leen algunas secciones de los artículos:
- Título: ¿engancha? a) sí: lo admito a "trámite"; b) no: lo descarto.
- Abstract (resumen): ¿engancha? a) sí: inicio el protocolo de lectura, b) no: lo descarto.
- Protocolo de lectura: leer la introducción (opcional) y las conclusiones.
¿Qué es eso de engancha? exacto, si el título no te parece atractivo la inmensa mayoría de científicos del campo no se lee el artículo, aunque estés confirmando el origen del universo y describiendo el proceso con pelos y señales. Ese tipo de actitudes ha hecho que revistas muy conocidas, como Nature o Science, sean criticadas por valorar el impacto más que el experimento en sí. La culpa es nuestra por seguir queriendo publicar ahí, pero la ciencia tiene sus modas, y si publicas en alguna de esas (especialmente en Nature) tendrás resuelta gran parte de tu carrera científica. Tendría más fácil investigar en alguna universidad de prestigio o incluso me sería más fácil encontrar un puesto de investigador en España (en palabras de uno de mis profesores, me ‘abrirían la cartera’). De hecho, para mi supervisor si no publicas en Nature, como mal menor PNAS, no merece la pena publicar. Aprovechando que es inglés (y le tocaría la fibra) le recordé que a Darwin no le quiso publicar nadie su trabajo sobre la selección natural.
Hay motivos para hacer cosas así, y es que el mundo es muy competitivo: saca buenas notas para tener fácil acceder a la carrera, sácate la carrera en 5 años (ahora creo que 4), encuentra un trabajo, comprate un coche, una casa, cásate, ten hijos… El mundo de la ciencia actual también es competitivo, MUY compettivo: se publican tonelajes de artículos y siempre hay muchos artículos sobre una determinada temática, por lo que si quieres estar al día en un tiempo razonable muchísimos científicos actúan de una forma parecida a la anterior. Y se nota, todo hay que decirlo, porque el tiempo a mi no me cundía nada (ni me cunde) a la hora de leer artículos.
Así que hay una especie de pacto de confianza. Ese pacto de confianza permite ahorrar tiempo, lo cual está bien dado el nivel de competitividad que hay. Ese pacto de confianza se transmite de generación a generación (Profesor -> estudiante) y, por tanto, si lo enseñan así es por algo, ¿no?. Pero hay que dejar cierto tiempo para la autocrítica. Mendel fue completamente ignorado para ser redescubierto a principios del sXX y Gould vió algo (equilibrio intermitente) que ya fue postulado por Darwin 110 años atrás. El hecho de que haya "redescubrimientos" implica que en la ciencia hay autocrítica, pero sería fabuloso si hubiera un poco más. Para eso es necesario inculcar la capacidad autocrítica en las escuelas, algo que trasciende las fronteras (antes de que alguno diga ‘Spain is different’), de forma que cuando esa persona haya pasado por la universidad (con su dosis de enseñanza de la autocrítica) y llegue al mundo real, sepa distinguir lo obvio de lo que parece obvio.
La solución es tan barata como leer, leer y leer. Y pensar, pensar y pensar.
* Para el lector avispado: ¿qué implicación puede tener la evolución en el experimento de Gause?
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