¿Ciencia o fé?

Etiquetas

El jueves por la tarde tuve una conversación/reunión con mi supervisor y mi compañero que me resultó un tanto extraña, ya que derivó en que conocí a alguien con una forma similar de pensar. No conozco a muchos que lo hagan, en general conozco a pocas personas por mi forma de ser, pero si me pusiera a hablar de filosofía de la ciencia tendría la confirmación absoluta de que jamás conoceré a una mujer con la que compartir algo ( de momento tengo una confirmación del 80%, pero lo achaco a errores de muestreo -el autoengaño tiene una importante función biológica-).

Al grano. El origen de esa reunión está en que Nature (posteriormente Science) ha rechazado una publicación que aporta algo novedoso pero que sólo vemos nosotros. Conceptos que llevan perdidos desde los años 40 del siglo pasado (o sea desde hace 60 años) porque nadie les ha dado una vuelta de tuerca necesaria (por ejemplo, todo el mundo conoce el principio de exclusión competitiva enunciado por Gause, pero muy pocas personas se han parado a pensar que, si incluimos el matiz evolutivo, la interpretación es incorrecta*). Durante la conversación, terminó confesando que los biólogos le caen como el culo. Me miró y no pudo evitar la carjacada (¡soy biólogo!). Matizó y dijo que, concretamente, los biólogos teóricos: enuncian sus bases, conocidas, y trabajan en sobre ellas para hacer modelos y luego pasar a los experimentos. Para su sorpresa, porque parece que le puse el dedo en la yaga, le respondí rápidamente… ¿y si sus bases no son correctas?.

Me contó una anécdota sobre una bióloga evolutiva estadounidense que les explicó algo que ellos ya conocían perfectamente, cómo funciona la presión de selección. Mi supervisor parece ser que le hizo la misma pregunta que le hice yo a él: ¿y si sus bases no son correctas? La pregunta que fue respondida de la siguiente manera: esas bases fueron desarrolladas por personas muy inteligentes, así que pensamos que son correctas (tal como me lo explicó, en tono como de ‘no me toque los ovarios que se lo que me hago‘). Coincidencias de la vida, tuve ocasión de asistir al día siguiente a un coloquio sobre evolución en los virus, donde trabajan en base a unos modelos… que resultan ser incorrectos (concretamente asumían la respuesta inmune, lo que les llevó a la conclusión de la extinción del virus). Ibamos tan justos de tiempo que no dió pié a un turno de preguntas, pero estoy intentando averiguar su dirección de correo para ver si puedo intercambiar impresiones.

Volviendo a la charla/reunión, le hablé sobre las posibles formas de evolución enunciadas por Darwin… ‘¿Cómo que posibles? ¡si Darwin dijo que la evolución ocurría de forma progresiva!‘. Me hizo llevarle el libro del origen de las especies, pero como está en español le sacó una copia a las páginas en cuestión donde Darwin dice que ‘es más probable que la evolución ocurra a saltos y no de forma regular’ para consultarlas con un tercero.

¿Hay tanta diferencia entre ciencia y fé? a niveles prácticos parece que no. Se sobreentiende que los científicos sabemos lo que hacemos y, por tanto, se asume como cierto lo que decimos sin pararnos a pensar si lo que decimos está bien dicho o tiene algún matiz que no hemos visto (somos humanos, a veces nos equivocamos e incluso pensamos de forma distinta viendo la misma cosa). Si hay una costumbre que conservo de la tesina es que leo los artículos al completo. También soy algo lento leyendo, lo admito. Siempre que leo alguna idea interesante se me va la cabeza a otro sitio y cuando vuelvo al mundo real, me doy cuenta que he leído tres párrafos. La práctica común, por lo que me enseñaron en la carrera (miento: ¡en una única asignatura!) y posteriormente me recomendó uno de los directores de mi tesina, para agilizar trabajo, es que sólo se leen algunas secciones de los artículos:

  • Título: ¿engancha? a) sí: lo admito a "trámite"; b) no: lo descarto.
  • Abstract (resumen): ¿engancha? a) sí: inicio el protocolo de lectura, b) no: lo descarto.
  • Protocolo de lectura: leer la introducción (opcional) y las conclusiones.

¿Qué es eso de engancha? exacto, si el título no te parece atractivo la inmensa mayoría de científicos del campo no se lee el artículo, aunque estés confirmando el origen del universo y describiendo el proceso con pelos y señales. Ese tipo de actitudes ha hecho que revistas muy conocidas, como Nature o Science, sean criticadas por valorar el impacto más que el experimento en sí. La culpa es nuestra por seguir queriendo publicar ahí, pero la ciencia tiene sus modas, y si publicas en alguna de esas (especialmente en Nature) tendrás resuelta gran parte de tu carrera científica. Tendría más fácil investigar en alguna universidad de prestigio o incluso me sería más fácil encontrar un puesto de investigador en España (en palabras de uno de mis profesores, me ‘abrirían la cartera’). De hecho, para mi supervisor si no publicas en Nature, como mal menor PNAS, no merece la pena publicar. Aprovechando que es inglés (y le tocaría la fibra) le recordé que a Darwin no le quiso publicar nadie su trabajo sobre la selección natural.

Hay motivos para hacer cosas así, y es que el mundo es muy competitivo: saca buenas notas para tener fácil acceder a la carrera, sácate la carrera en 5 años (ahora creo que 4), encuentra un trabajo, comprate un coche, una casa, cásate, ten hijos… El mundo de la ciencia actual también es competitivo, MUY compettivo: se publican tonelajes de artículos y siempre hay muchos artículos sobre una determinada temática, por lo que si quieres estar al día en un tiempo razonable muchísimos científicos actúan de una forma parecida a la anterior. Y se nota, todo hay que decirlo, porque el tiempo a mi no me cundía nada (ni me cunde) a la hora de leer artículos.

Así que hay una especie de pacto de confianza. Ese pacto de confianza permite ahorrar tiempo, lo cual está bien dado el nivel de competitividad que hay. Ese pacto de confianza se transmite de generación a generación (Profesor -> estudiante) y, por tanto, si lo enseñan así es por algo, ¿no?. Pero hay que dejar cierto tiempo para la autocrítica. Mendel fue completamente ignorado para ser redescubierto a principios del sXX y Gould vió algo (equilibrio intermitente) que ya fue postulado por Darwin 110 años atrás. El hecho de que haya "redescubrimientos" implica que en la ciencia hay autocrítica, pero sería fabuloso si hubiera un poco más. Para eso es necesario inculcar la capacidad autocrítica en las escuelas, algo que trasciende las fronteras (antes de que alguno diga ‘Spain is different’), de forma que cuando esa persona haya pasado por la universidad (con su dosis de enseñanza de la autocrítica) y llegue al mundo real, sepa distinguir lo obvio de lo que parece obvio.

La solución es tan barata como leer, leer y leer. Y pensar, pensar y pensar.

* Para el lector avispado: ¿qué implicación puede tener la evolución en el experimento de Gause?

=-=-=-=-=
Powered by Blogilo

Vacunas sí / Vacunas no (a revisar)

Buenos días,

si alguno está suscrito por RSS es posible que haya visto un artículo sobre las vacunas que, misteriosamente, ya no está.

No se debe a los poderes fácticos. He visto conveniente “despublicarlo”, simplemente, para elaborar un poco más la entrada y evitar que sea una entrada meramente de opinión con algún dato, todo bastante improvisado. Quiero documentarla más para que sea una entrada de opinión con muchos datos. Labor para la que no estaba muy dispuesto un sábado a las 2:00AM.

Vacunas sí / Vacunas no: cuando el bosque no deja ver el árbol.

Tras ver un pequeño documental en Canal Sur, llamado ‘Vacunas Sí / Vacunas No’, me han entrado unas ganas repentinas de escribir en el blog. Lanzo un reto a mis lectores, o al que se deje: ser capaces de detectar diez ovejas cojas en éste video.

Bernard Russell dijo que, cuando consideremos cualquier asunto, o cualquier filosofía, debemos preguntarnos únicamente cuáles son los hechos. De ahí llegaremos a la verdad que hay tras esos hechos. En la Organización Mundial de la Salud existe un programa de seguimiento de los distintos planes de vacunación en 193 países. Los datos se encuentran, concretamente, en la Sección 3. En general, se puede observar que el número de casos reportados ha ido disminuyendo a lo largo de los años, conforme se han ido instaurando programas de vacunación de la población (especialmente visible en India). No es una línea recta en continuo descenso, hay oscilaciones, pero la tendencia general es a una disminución de los casos. Quizás se vea más fácilmente a través de éste formulario, donde se puede seleccionar la enfermedad y el país. En la siguiente imagen, superpongo la información referente al número de vacunaciones, incidencia y nuevos casos de tos ferina (producida por la bacteria Bordetella pertussis). Ojo con la escala de las vacunaciones que no comienza en 0 sino en 75.

He seleccionado el caso de la tos ferina por ser una de las enfermedades incluidas en los programas de vacunación. Los países los elegí al azar, aunque no con mucha suerte porque en Rumanía faltan datos para hacer bien la comparación. Vosotros podéis acceder y seleccionar el país y enfermedad que os parezca. La cuestión es que hay una sospechosa relación entre la caída en las vacunaciones y el aumento en la incidencia de la enfermedad en cuestión. Además, hay otra sospechosa coincidencia: a partir de un umbral de vacunación, la incidencia de la enfermedad cae estrepitosamente. De hecho no se notan prácticamente las pequeñas oscilaciones en el número de vacunaciones que se encuentran dentro del umbral (por encima del 90% en éste caso, más o menos).

Cuando la cantidad de individuos inmunes es lo suficientemente alta, la probabilidad de que el patógeno se encuentre con resistencia es muy alta y, por tanto, es incapaz de proliferar. Por eso el que se haya dedicado a buscar las ovejas cojas del video anterior se habrá dejado los ojos sin saber si hay alguna coja o no. Hay tantas que se mueven con normalidad que resulta imposible identificar a las cojas.

Hay personas que dicen que no se han vacunado, o no han vacunado a sus hijos, y no han sufrido nada que no haya sufrido cualquier otro crío. Y lo que dicen es completamente cierto. Porque si el patógeno se ha encontrado con gente inmune, ese patógeno ya no existe. No se ha podido reproducir. Caput. Lo que no existe no te puede afectar. ¿Conclusión? las vacunas no sirven / no hacen nada / etc dando lugar a corrientes de pensamiento “natural” tipo inmunidad natural, parto natural, gilipollez natural, etc. (si es natural, la gilipollez NUNCA puede ser mala -¡Es natural!-). ¿Lo grave? que hay médicos que piensan igual. Pocos, afortunadamente, pero haberlos haylos. Y, claro, si lo dice un médico… entonces es verdad. Porque es médico por algo, ¿no? y sabrá algo porque es médico, ¿no?. Pues no. Están ignorando los hechos (datos). Como éste, donde las gráficas dejan patente que el impacto de la cepa H1N1 del virus de la girpe es muy inferior en el grupo de los vacunados. Claro que, como hay más cepas del virus de la gripe y la vacuna sólo incluye algunas… a algunas personas les puede dar la sensación de que no funcionan.

Si el patógeno encuentra menos barreras, evidentemente tiene más fácil medrar (dicho de otro modo: se dificulta controlar/erradicar la enfermedad). Cuando vives rodeado de inmunizados es muy fácil hablar de inmunidad natural, y además hacerlo con autoridad porque se puede demostrar que es muy dificil enfermar. Cuando el número de inmunes disminuye… la cosa cambia: hay menos personas que te hacen de pantalla y por tanto te ves más expuesto. ¿Consecuencia? el número de afectados deja de disminuir y comienza a aumentar, como se puede ver, por ejemplo, en la franja que va de 1988 a 1990 del gráfico anterior.

Claro, uno de los padres del reportaje dice, y con razón, que las vacunas no son perfectas y un niño vacunado puede enfermar y contagiar al niño no vacunado. Ésto se refleja, como se puede ver en el enlace de Pubmed, en la varianza de algunos puntos (lineas verticales). Cada persona responde de una forma algo diferente. También están ignorando los datos, los hechos, esos que dicen que las vacunas funcionan, como también se ve en el enlace de Pubmed.

Los ejemplos son de la tos ferina, en el caso de la OMS, y de la gripe en el caso de Pubmed. En ambos casos, la enfermedad es potencialmente mortal. Puede llegar a matar al feliz propietario de los patógenos. De las enfermedades que no matan no se hacen vacunas, no porque no supongan negocio sino porque no representan ningún peligro para la población y, por tanto, no hay medallas que colgarse. Así que, todas esas personas que no se vacunan, ni vacunan a sus hijos, pueden servir de reservorio para patógenos potencialmente mortales. Esos reservorios se dan también de forma natural, ya que los brotes epidémicos nunca lo sufre el 100% de la población. Si se realiza un modelo estocástico (donde los parámetros van asociados aprobabilidades, de ahí que no sean deterministas) se puede ver cómo llegado a un umbral de población inmune (de forma natural o artificial) queda un reducto de población que nunca ha entrado en contacto con el patógeno:

Modelo estocástico de una epidemia: unas lineas hacen fíu! y otras gueróppa!!

Aquí entra en juego la calidad como científicos, en el caso de los médicos, y la capacidad de crítica de los no científicos en el caso de los padres. En realidad pecan de la misma cosa y es del autoengaño. El mismo autoengaño que nos dice, al echar el euromillón, que ésta vez sí, ésta vez nos va a tocar. El médico, concretamente la médico, compara la incidencia del autismo en la comunidad Amish versus la población norteamericana. Se le olvida mencionar la elevada endogamia de los Amish derivada de su estilo de vida cerrado (si se puede perder un grupo sanguíneo por deriva genética… también se puede perder la tendencia al autismo, o el color del pelo, o el tamaño de los genitales, o…).

Los padres piensan que ellos están en el pequeño porcentaje en el que las vacunas pueden tener reacciones alérgicas, algo que efectivamente puede ocurrir en un pequeño número de casos. Irónicamente esos padres hacen otras actividades con los críos que también conlleva riesgos como utilizar el automóvil (medio de transporte que deja miles de muertos cada año, es decir, varios muertos al día), sin embargo aquí piensan que a ellos no les va a pasar. Pero, cuando se echa la lotería, pese aque el porcentaje de éxito raya lo imposible, piensan que les va a tocar. Son las ironías que surgen cuando nos olvidamos de los hechos y ponemos opiniones subjetivas por delante de los hechos. Que a mi vecino le haya tocado el euromillón no implica que me vaya a tocar a mi porque vivo al lado.

La sociedad es un bosque muy denso, tanto que parece hasta uniforme. No sé si soléis pasear por el campo, pero cuando uno pasea por el campo, a lo lejos, el monte parece verde, tupido y casi uniforme. Como pintado. Sin embargo, cuando nos acercamos y podemos ver con más detalle, vemos que hay zonas incluso secas y árboles muertos.

Todo el mundo es libre de hacer lo que le de la gana con sus hijos. Incluso arriesgar su vida. Y es que los tiempos donde la mortalidad infantil, y no tan infantil, era extraordinariamente alta quedan ya muy lejos para servirnos de lección.

Equilibrio intermitente, blogs y lectura.

Buenas noches, buenos días… en fin, lo que sea según el punto del globo donde se encuentre.

Está (y yo) ante un ejemplo de lo que Gould llamó ‘Equilibrio intermitente’, también traducido por ‘Equilibrio puntuado’. Un salto en el registro fósil que carece de formas intermedias que, traducido al lenguaje tecnológico, quiere decir mucho tiempo sin escribir una entrada del blog. Sirva como prueba de que lo improbable, al cabo del tiempo, se vuelve seguro… hoy voy a escribir en el blog. Y por dos veces.

No he tenido mucho tiempo para acordarme del blog. He estado trabajando en la tesis y me ha surgido la oportunidad de irme a Inglaterra a investigar la evolución de las resistencias bacterianas a los antibióticos. La situación creo que está perfectamente ilustrada en una viñeta de PhD Comics, en la que el joven investigador está encerrado en el laboratorio mientras que en el mundo exterior hace sol, llueve, hay una invasión zombi…

Así que al blog no le he prestado mucha atención. Total como que no lo lee nadie, pero me encuentro con la sorpresa de que hay una persona que pregunta si seguiré escribiendo. Sí, seguiré escribiendo 8) Incluso creo que voy a cambiar el diseño de la página web, si recuerdo cómo es, porque me ha llevado su tiempo acordarme de cómo autenticarme.

Durante el tiempo muerto, en lugar de irme de fiesta me he dedicado a leer libros que, a la postre, he visto deberían ser de obligada lectura para todo biólogo en particular y para todo científico en general. Por ejemplo, ‘El origen de las especies’. Una buena parte de lo que se puede leer en blogs varios, e incluso se enseña en universidades, es falso (mejor dicho, correcto pero incompleto) o la edición 30º Aniversario de ediciones Austral está manipulada. Es muy posible que sea víctima de la reescritura orwelliana, tal y como estima Thomas Kuhn en ‘La estructura de las revoluciones científicas’ (otra recomendación), pero hay muchos flecos que se han difuminado en el camino. El que más me ha impactado, de momento (son más de 600 páginas y aún me queda) es el detalle referente a la progresividad de la evolución. Darwin dibuja su primer esquema, efectivamente, según el típico dendrograma de líneas diagonales y habla, explícitamente, de la evolución progresiva de esas ‘especies incipientes’. Lo que se ha quedado en el camino es el comentario que hace al respecto, en el que dice que ve es igualmente probable una evolución a saltos.

También me resulta chocante que existan personas que nieguen tajantemente la evolución después de leer la magistral exposición que hace Darwin en el primer capítulo sobre la fauna y flora domésticas: cómo el hombre ha ido moldeando las palomas para generar distintas variedades, el ganado, plantas, etc. para luego lanzar una pregunta que, tal y como se plantea esa introducción, me impactó: ¿Y si todo eso que hace el hombre con esos organismos… ocurriera por sí sólo en la naturaleza? El libro es, simplemente, una exposición tras otra de pruebas de que sí ocurre. Pruebas tan demoledoras que incluso el propio Darwin, católico, se mofa del creacionismo (no en tono jocoso, pero sí un ejercicio de ironía).

Sin conocer nada de genética, Darwin describe perfectamente el fenómeno de los genes ligados en su llamada ‘variación correlativa’. Igualmente sienta las bases del concepto de red trófica (no pirámide, red) en el ejemplo que expone con los gatos, los ratones de campo y las abejas.

También lleva a cuestionar algunas de sus ideas, como su tesis del uso/desuso, explicada de forma un tanto torpe (en mi opinión), donde los casos que expone son perfectamente explicables por la acción de la selección o aquello de la supervivencia de los más adecuados.

En fin, mucha lectura la que me queda. En 8 meses me he gastado unos 300-400€ en libros, mayoritariamente, de filosofía de la ciencia (azar y necesidad, de Jaques Monod, Crítica a la razón pura, de Emmanuel Kant, además de la obra de Darwin… en fin, muchos libros) y aún me queda tonelaje por leer y muchas barreras que tumbar.

Ahora que veo que incluso tengo una persona suscrita al blog (!!!)… prometo que entre investigaciones y WC, además de leer, trataré de escribir.

Aqui mando yo

Etiquetas

     El invierno pasado me quedé con las ganas de escribir una entrada sobre las precipitaciones y el Genil me otorga otra oportunidad. Para ello vamos a empezar a explicar algunas cosas básicas.
     Por si el lector no lo sabe, el ciclo hidrológico es todo el camino que sigue el agua desde que se moviliza hasta que vuelve al punto de inicio, que tradicionalmente se sitúa en la evaporación desde los océanos. El vapor de agua asciende y forma las nubes, que viajan dentro de un fluido (aire) que se mueve según un gradiente de densidad y de presión (viento), de modo que unas veces las nubes acabarán sobre los continentes y otras sobre el propio océano. Si se dan una serie de condiciones ese vapor de agua precipita, ya sea en forma de lluvia o nieve: si cae sobre los océanos el ciclo se cierra ahí; si cae sobre los continentes dan lugar a los distintos ríos, lagos, lagunas, acumulaciones de nieve si ocurre a partir de una determinada altura y todo ello discurrirá por tierra hasta regresar al océano y vuelta a empezar. Durante el proceso el agua altera física y químicamente la tierra por la que discurre al tiempo que esa tierra altera física y químicamente el agua, de ahí que se pueda trazar el agua en función de su composición química. 
     Cuando toda el agua que precipita en una región geográfica desemboca en un río principal se habla de cuenca y que, dada esa definición, es la unidad de gestión hidrológica. En la cuenca pueden haber muchos ríos o arroyos, pero si todos ellos desembocan a uno principal entonces todos ellos forman parte de la misma cuenca, que es lo que se gestiona. Al contrario de lo que se dice en la prensa, incluso por parte de algunos científicos, las cuencas deficitarias no existen. El agua que cae es la que cae, nada más: las nubes entran por un sitio y descargan mientras se desplazan. La última región recibirá menos agua que las otras por el recorrido de las masas de aire y de su interacción con la orografía, la cual ‘obliga’ a descargar a las nubes al provocar su ascenso, entonces disminuye la presión y el aire se satura antes de agua, lo que provoca que la nube “suelte” el exceso en forma de lluvia (Föhn). Así, por ejemplo, cuando en el sur de la península ibérica una borrasca entra por el suroeste, se encuentra con el valle del Guadalquivir (llano) y posteriormente se encuentra, en términos generales, con la Sierra de Grazalema, Sierra Morena y Sierra Nevada que “ocultan” el este de Andalucía y la región de Murcia, curiosamente regiones más secas. Y esa agua es la hay. Que existan poblaciones que usan más agua de la que tienen es problema de esas poblaciones, pero somos así de antropocentristas y etiquetamos una cuenca de deficitaria si recoge menos agua de la que nos interesa.
     El ciclo hidrológico es muy heterogéneo. Y es muy heterogéneo porque es multifactorial, depende de muchísimos factores físicos, químicos e incluso biológicos. Como cualquier persona mínimamente observadora se habrá dado cuenta no llueve lo mismo, ni en la misma época, en España que en Amazonas o en el desierto del Sáhara. Es más, no llueve del mismo modo, ni el mismo tiempo, en cuencas diferentes aunque estén en el mismo país o en territorios cercanos. Aunque hay un factor común (o casi, dependiendo de en qué parte del planeta estemos): las precipitaciones empiezan o se acentúan generalmente en una época del año y pierden intensidad en otra época del año. Y como esas épocas no coinciden con nuestro calendario se tuvo que inventar otro: el año hidrológico. En España el año hidrológico empieza el 1 de Octubre y termina el 30 de Septiembre. Un ejemplo de la heterogeneicidad del ciclo hidrológico se puede ver en el siguiente gráfico (sacado de las estadísticas históricas del sXX en Andalucía):
     Se puede ver cómo 1963 fue un año especialmente lluvioso que hasta 2000, tope del registro, no se vuelve a ver (no confundir con un evento único). Y también cómo los siguientes años fueron años mucho más secos. Si se observa la línea verde, se puede ver cómo hay una sequía de “base” que se interrumpe cada X con años de una mayor precipitación relativa. Quizás en el siguiente gráfico, sacado de un estudio sobre el Distrito de Riego (Chihuahua, Mexico), se aprecie mejor:
     En ésta ocasión se ven picos de mayor precipitación relativa, como en el anterior caso, pero que sí se repiten. Concretamente lo hacen a los, aproximadamente, 50 años. Picos similares son comunes cada 10 años, 30 años e incluso cada 100 años de lluvias excepcionalmente abundantes.
     Esto es lo que hay, es el agua que hay. Como se comentó anteriormente, ese agua que precipita da lugar a rios y arroyos que discurren por un terreno que llamamos cauce. Como se ve en los dos gráficos anteriores (y más que hay en esos pdf o en cualquier registro histórico que encontréis) las precipitaciones son muy heterogéneas, unas veces llueve más y otras menos; como consecuencia unas veces el rio lleva más caudal y otras menos caudal. Pero esas veces que llueve tanto, el rio lleva un caudal tan grande que rebasa el límite del cauce y pasa a ocupar lo que se conoce como llanura de inundación y cuya extensión es mucho mayor que la del cauce (del orden de kilómetros). El lector avispado habrá detectado ya un problema: las poblaciones humanas que hacen uso de los ríos suelen construir relativamente cerca del cauce, ¿qué pasa entonces cuando se dan uno de esos picos de lluvia cada 50 años? pues lo que ocurrió en Écija o el año pasado en varias localidades gaditanas: que más del 30% de la ciudad invade la llanura de inundación del río. Y los daños son aún mayores, si cabe, por la actividad humana: rodeando el cauce del rio se encuentra lo que se conoce como bosque de galería o bosque de ribera, que a su vez estarían integrados en la vegetación local (pinar, alcornocal o la que sea). Toda esa vegetación actúa como un gran extractor de agua que amortigua las crecidas de los ríos y además supone un freno al avance de las aguas, disminuyendo con ello el poder erosivo de éstas. Toda esa vegetación se ha reducido considerablemente para usar el terreno para cultivos, por lo que un elemento que disminuye el poder destructivo desaparece y el agua desciende a toda velocidad por la llanura de inundación, provocando más daños.
     La población humana ha crecido tanto que ha invadido terreno ajeno, no sólo ocupando llanuras de inundación sino también robándoselo a los mares… hasta que la naturaleza dice ‘aqui mando yo’. Y es que la naturaleza siempre lleva la escritura bajo el brazo y ejecuta las mismas leyes que la entropía: no puedes ganar, no puedes empatar, no puedes abandonar el juego

Addendum:

     Se me olvidaba mencionar otro detalle a propósito de la “frecuencia de los desastres”. Todo esto ha ocurrido desde que apareció la atmósfera, digamos, a piñón fijo. No es que ocurra con más frecuencia sino que cada vez hay más personas y, por ende, más viviendas. Hay mucha demanda de vivienda y por tanto se construyen más viviendas. Si una zona, en su ciclo natural, se inunda cada 20 años y hay campo, pues no pasa nada. Si a los 5 años de la última inundación se ha construido una urbanización, comercios y demás aditivos urbanos… ¿qué ocurrirá cuando toque inundación? pues una desgracia detrás de otra, porque se ha construido donde no debía construirse. Otra de las consecuencias es que hay una noticia en las televisiones que hace 20 años no estaba, todo ello multiplicado por el número de casos de personas que viven donde no deben. Es estadística pura y dura: si en una habitación hay una persona y una manguera que echa agua aleatoriamente es poco probable que se moje, pero si en esa misma habitación ahora hay 30 personas va a ser relativamente frecuente que se moje alguien. Esto es extrapolable, por ejemplo, a las erupciones volcánicas, huracanes o cualquier fenómeno “catastrófico”: como vive más gente en los alrededores son más personas las que se ven afectadas. Todo ello irá a más conforme aumente la población, ya que habitación sólo tenemos una. Por eso muchos ancianos dicen que en sus tiempos no pasaban tantas cosas. Claro, la población humana en 1900 era de 1.650 millones de personas (según wikipedia), en 1950 era de 2.756 millones y en 2010 somos casi 7.000 millones de personas. Más del doble que en 1950 y casi 7 veces más que hace un siglo.
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.